El vino se comprende de verdad cuando pisas la tierra donde nace. Es cierto que la vendimia regala una energía única y que estos meses de otoño son apasionantes para visitarnos, pero siempre he defendido que el enoturismo no debe ser una experiencia de temporada. La viña cambia de piel en cada estación y ofrece un espectáculo distinto durante todo el año: desde el letargo invernal hasta el brote primaveral y el verdor desbordante del verano.
Abrir nuestras puertas es invitar al visitante a formar parte de nuestra cultura. Queremos que entienda qué sentimos por esta tierra y cómo cuidamos cada detalle. Hoy en día, además, disfrutar de esta pasión es cada vez más accesible. Las bodegas nos acogen durante todo el año, con buena temperatura en invierno y con nuevos vinos más frescos en verano; pero siempre con el gran conocimiento de nuestro equipo de enólogos y sumilleres al frente de las catas y visitas enoturísticas.
La reciente puesta en marcha de los nuevos tramos de la autovía A-11 facilita una conexión más rápida y cómoda entre Valladolid y bodegas como Emina Ribera (un auténtico epicentro del turismo del vino) en San Bernardo, convirtiendo una escapada enoturística en una opción idónea para cualquier fin de semana del año.
Nuestra apuesta por experiencias genuinas abarca horizontes muy diversos. En Emina Rueda, el visitante descubre la luz, la innovación y la frescura de la variedad verdejo en una propuesta completa que marida vanguardia, su jardín de variedades y el arte. En Bodega CM Matarromera, situada en pleno corazón de la Sonsierra riojana, hemos visto reconocido este esfuerzo constante al recibir el Premio Verema al Mejor Proyecto de Enoturismo, un galardón que nos motiva a seguir ofreciendo una inmersión auténtica en el terruño. Y, por supuesto, en Matarromera, el origen de todo, abrimos el corazón de nuestra bodega histórica en Valbuena de Duero para mostrar la serenidad, la elegancia y la tradición que definen a nuestros grandes vinos. En Emina (Medina del Campo y Valbuena de Duero), en Matarromera (Valbuena de Duero) y en CM Matarromera (San Vicente de la Sonsierra), se vive la esencia de Ribera del Duero, Rueda y Rioja desde nuestro corazón.
El enoturismo es divulgar, emocionar y compartir el viaje de cada botella con quienes nos visitan. Sentarse a conversar frente a una copa, sentir el ritmo del viñedo en directo y comprender la historia que hay detrás de cada paisaje es la mejor forma de conectar con la esencia del vino.