Cerrar una etapa importante siempre invita a mirar atrás con serenidad. Mi paso por la presidencia de APD Castilla y León durante estos ocho años ha sido una experiencia de enorme valor personal y profesional. Hoy, al asumir la Presidencia de Honor, siento gratitud. Gratitud hacia quienes me acompañaron en este camino, especialmente a su directora en Castilla y Léon, Vanessa García y en la zona centro, Alejandro Santos y su vicepresidenta Beatriz Escudero; a nivel nacional Santiago Sesto, director general de APD y a su presidenta Laura González Molero. También hacia los empresarios y directivos que han compartido visión y esfuerzo, y hacia una organización que ha sabido crecer manteniendo intacta su vocación de servicio.
Cuando asumí la presidencia de APD Castilla y León en 2018, lo hice con la convicción de que nuestra comunidad necesitaba espacios sólidos de encuentro, diálogo y pensamiento empresarial. Castilla y León cuenta con un tejido productivo lleno de capacidad, talento y sentido de la responsabilidad. Merecía una organización capaz de reunir esa energía, darle dirección y convertirla en conversación útil para el presente y para el futuro. En estos años, APD ha reforzado ese papel y se ha consolidado como un foro de referencia para la alta dirección en nuestra tierra.
Responsabilidad con la tierra y la empresa
He vivido esta responsabilidad con la misma forma de entender el liderazgo que ha guiado toda mi trayectoria: escuchar, sumar y construir. Siempre he creído que una empresa no debe caminar sola, y que los empresarios y directivos tenemos la obligación de mirar más allá de nuestra propia actividad.
Me produce una satisfacción especial haber contribuido con tanto trabajo desarrollado desde Castilla y León y para Castilla y León. Nuestra comunidad tiene mucho que aportar. Tiene empresas con raíces profundas, capacidad de adaptación y una cultura del esfuerzo que merece ser reconocida. También afronta desafíos que exigen determinación: la despoblación, la fuga de talento joven, la necesidad de generar oportunidades atractivas y la urgencia de fortalecer un modelo productivo innovador y competitivo.
Llevo toda una vida defendiendo que innovar y mantener las raíces no son caminos separados. Así lo he trasladado a todo el equipo de Bodegas Familiares Matarromera. Creo en la tradición cuando sabe evolucionar y en la excelencia cuando se ejerce con humildad.
Durante todo este tiempo he procurado aportar experiencia, cercanía e implicación.
El futuro
Además, me ilusiona especialmente que mi hija Paloma Moro se incorpore al Consejo de APD Castilla y León en representación de Bodega Matarromera. Estoy convencido de que esta nueva etapa llegará con fuerza, con ideas renovadas y con la capacidad de seguir impulsando una asociación cada vez más fuerte para nuestra comunidad.
Asumir la Presidencia de Honor tiene para mí un significado profundo. Lo vivo como un reconocimiento que agradezco de corazón, y también como una manera de seguir vinculado a una institución en la que he creído y creo. Mi compromiso con APD Castilla y León, con el empresariado de nuestra tierra y con todo aquello que ayude a construir futuro permanece intacto.
Hoy cierro esta etapa con emoción y e ilusión. Con emoción, porque han sido años intensos y muy significativos. Con ilusión, porque sé que APD Castilla y León seguirá creciendo y aportando valor. En esta nueva etapa, estará al frente Pedro Palomo, al que deseo el mayor de los éxitos, persona que tiene todos los atributos y la ilusión para hacerlo posible.