Hoy, 9 de febrero de 2026, he vivido uno de esos días que marcan un antes y un después. En Medina del Campo, junto a Bodega Emina Rueda, hemos presentado oficialmente el proyecto de nuestro nuevo centro logístico: una infraestructura clave para el futuro de Bodegas Familiares Matarromera y, sobre todo, una decisión que nace de una convicción profunda: crecer sí, pero crecer mejor.
Cuando hablamos de crecimiento, no me refiero solo a cifras o a metros cuadrados. Hablo de fortalecer un modelo empresarial que sea capaz de responder a lo que el mundo nos pide: más eficiencia, más responsabilidad, más innovación y más compromiso con el territorio. Este centro logístico representa exactamente eso. Es una inversión ambiciosa, pero, sobre todo, es una apuesta por el largo plazo: por hacer las cosas bien y por estar a la altura de lo que somos y de lo que queremos seguir siendo.
Me ha emocionado especialmente sentir el respaldo institucional y humano que nos acompañó en la presentación. Quiero hacer una mención muy especial a María González Corral, consejera de Agricultura de la Junta de Castilla y León, por sus palabras y por reconocer algo que para nosotros es irrenunciable: la innovación y las nuevas tecnologías no son un adorno, son una herramienta para competir mejor, para ser más sostenibles y para generar valor real. También mi agradecimiento a Guzmán Gómez, alcalde de Medina del Campo, por su cercanía y por recordarnos que el progreso tiene sentido cuando se construye con raíces. Sus palabras resonaron con fuerza: el futuro se construye sin renunciar a lo que somos, y eso es exactamente lo que intentamos hacer cada día.
Este proyecto nace también del diálogo con el territorio, de escuchar y de sumar. Por eso valoramos especialmente la presencia de Dña. Cristina Frías Rivera, directora general de la Industria y la Cadena Agroalimentaria, y el interés mostrado durante la visita a la obra. Durante la presentación pudimos comprobar el avance de los trabajos, que nos acerca a un objetivo muy claro: tener el centro a pleno rendimiento en el primer trimestre de 2027.
¿Y qué estamos construyendo exactamente? Un centro logístico de 3.000 m² distribuidos en tres plantas, pensado para reorganizar procesos, mejorar flujos de trabajo y elevar aún más nuestros estándares. Será una instalación totalmente automatizada, con zonas de carga y descarga, preparación de pedidos —incluido el canal e-commerce—, estuchado y sistemas avanzados de control de temperatura. Incorporará además un laboratorio enológico de última generación, porque la logística, para nosotros, no es solo mover producto: es proteger calidad, preservar identidad y garantizar excelencia.
En esta misma línea, integraremos tecnología como un sistema AGV (vehículos guiados automáticamente) para automatizar movimientos internos, reducir errores y ganar seguridad. Y lo haremos con capacidad real: elevadores para subir palés hasta ocho niveles, con espacio para más de 4.600 palés. Todo ello diseñado para ser más ágiles, más precisos y más competitivos.
Pero si hay algo que me enorgullece especialmente, es que este crecimiento está alineado con nuestra manera de entender el mundo: sostenibilidad con hechos. El centro contará con una instalación fotovoltaica que podrá generar hasta 269,50 kWp, y se enmarca en la estrategia de sostenibilidad del grupo y en el compromiso de Emina Rueda, que cuenta con el sello SWfCP+, orientado a la reducción de la huella de carbono. Además, la ubicación estratégica de Medina del Campo, conectada con la A-6, nos permitirá optimizar rutas, mejorar la distribución nacional con cinco muelles de carga y reducir emisiones de CO₂.
Para mí, este proyecto no es solo la construcción de un edificio. Es, literalmente, sentar las bases de una nueva era: una logística más sostenible, una eficiencia energética real, una organización más inteligente y, en definitiva, un nuevo impulso a nuestra excelencia.
Hoy he sentido orgullo. Orgullo por el equipo, por el trabajo silencioso que hay detrás de cada decisión, por la confianza del territorio y por la certeza de que, cuando se apuesta por la innovación y la sostenibilidad de verdad, el crecimiento deja de ser un objetivo y se convierte en un camino con sentido.
Gracias, Medina del Campo. Gracias, Castilla y León. Seguimos.
