La semana pasada tuve el honor de participar en la Asamblea General de la Federación Española del Vino (FEV). Fue un encuentro de colegas, pero, sobre todo, una oportunidad para reflexionar sobre el rumbo de nuestra industria. Durante mi intervención, pude presentar ante el sector la trayectoria y ambiciones de la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV).
Como alguien que siempre ha creído que la tierra y la vanguardia deben ir de la mano —un compromiso que me llevó a recibir el Premio Nacional de Innovación—, me resulta emocionante ver cómo la PTV se ha consolidado como el verdadero motor de competitividad de nuestra vitivinicultura.
Un camino de éxito, una visión compartida
Durante la sesión, repasamos el origen y la evolución de esta asociación. La PTV no nació solo para investigar, sino para coordinar y articular la I+D+i del sector, convertir el conocimiento en soluciones prácticas para el viticultura y la bodega y para hacer la innovación, la base innegociable de nuestra competitividad.

Mirando a Europa
No podemos quedarnos solo en nuestras fronteras. Nuestra estrategia de futuro pasa por una visión europea. Queremos ser el referente internacional en el impulso de la innovación vitivinícola, liderando una estrategia común que proteja nuestro patrimonio y potencie nuestra eficiencia frente a los retos globales.
«La innovación no es un destino, es una actitud. Es lo que nos permite respetar la tradición mientras construimos el futuro.»
Sigamos trabajando para que el vino español no solo sea reconocido por su calidad, sino por ser el más innovador y sostenible del mundo.